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"Los cuadernos eran originales", ratificó Cabot ante los jueces

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Durante casi 14 horas, el periodista Diego Cabot brindó su declaración ante la Justicia en el juicio por los Cuadernos de las Coimas. Este caso, que destapó una de las tramas de corrupción más importantes de la historia reciente de Argentina, comenzó con una investigación periodística liderada por Cabot, quien trabajó con un pequeño equipo en secreto para verificar los detalles contenidos en los ocho cuadernos escritos por Oscar Centeno, exchofer del exfuncionario Roberto Baratta.

La declaración de Cabot se centró en confirmar la autenticidad de los cuadernos, que la justicia calificó como una «bitácora de la corrupción». En un momento clave, Cabot afirmó sin titubear: «Los cuadernos eran originales». Su intervención ante el Tribunal Oral Federal 7 (TOF 7) fue crucial para establecer la veracidad del material que desencadenó la investigación judicial.

Al ser interrogado sobre los cuadernos, Cabot explicó cómo los había recibido de José Bacigalupo, un conocido que lo contactó en enero de 2018 para entregarle los manuscritos. Aseguró que «lo primero que revisé fueron las fechas y las menciones de las personas. Fue un chequeo inicial», dijo, reafirmando que su principal objetivo era comprobar los hechos.

La defensa de los imputados quería que el periodista revelara sus fuentes. La presión fue constante: le preguntaron varias veces sobre los encuentros que mantuvo con empresarios y otras personas que figuraban en los cuadernos. La defensa de Roberto Baratta, uno de los principales acusados, le pidió que explicara qué le habían dicho estas personas y si había recibido ayuda externa para estructurar su investigación.

La respuesta de Cabot, sin embargo, se basó en un principio fundamental del periodismo: el derecho a proteger las fuentes. «Como periodista, tengo el derecho constitucional de no revelar mis fuentes», afirmó. Esta postura generó un debate en la sala. Finalmente, la fiscalía y el Tribunal respaldaron al periodista, subrayando que la Constitución y el Pacto de San José de Costa Rica protegen el secreto de las fuentes.

A pesar de las presiones, el periodista defendió su investigación como un trabajo de verificación, no una estrategia penal.

Un tema crucial en la audiencia fue la discusión sobre las tachaduras y las enmiendas en los cuadernos, que algunos abogados intentaron usar como argumento para desacreditar la autenticidad de los documentos. Sin embargo, Cabot explicó que las tachaduras eran propias de alguien que escribe a mano alzada, y que no encontró ninguna irregularidad que pudiera invalidar los cuadernos. La Justicia, a través de una pericia técnica, corroboró que las tachaduras no afectaban la validez de los cuadernos como prueba.

Uno de los momentos más tensos de la audiencia ocurrió cuando el Tribunal mostró los cuadernos originales, que Cabot identificó sin dudar. «Sí, son estos los cuadernos con los que trabajamos», afirmó.