Tras rumores y especulaciones, finalmente llegó la confirmación. El nombre que circuló en los medios esta semana es el de Dolores Teuly, 46 años, conocida como Lola. Karina Iavícoli fue la primera en nombrarlo al aire de LAM (América) el miércoles 13 de mayo, y Ángel de Brito lo selló horas después con un mensaje directo que le envió el propio Mauricio Macri (67): «Nos estamos conociendo. Todo muy lindo. Gracias, cuidate».

Una vieja conocida en un lugar nuevo
La historia entre Macri y Teuly es de larga data. Se conocen desde hace más de 25 años: se cruzaron por primera vez en el casamiento del padre de ella, cuando el expresidente aún estaba casado con su segunda mujer, Bettina Menditeguy.
El vínculo se profundizó a través de Fernando de Andreis –diputado nacional del PRO, íntimo de Macri y quien fuera su Secretario General de la Presidencia–, cuyo hermano mayor es uno de los mejores amigos de Lola.
Por esa red de afectos, Dolores comenzó a trabajar en 2015 en el equipo de Ceremonial y Protocolo de la Dirección General de Eventos de Presidencia. Permaneció en el cargo incluso durante los primeros meses del gobierno de Alberto Fernández, hasta que decidió dar un giro.

De la Casa Rosada a las alfombras
Lejos de la política y de los flashes, Teuly construyó un emprendimiento propio en el mundo de la decoración: en diciembre de 2025 lanzó Qi Rugs, una empresa de comercialización de alfombras. Mantiene un perfil bajo en redes sociales –pocas fotos, familiares y amigos, nada de exposición y apenas 1246 seguidores en Instagram–, una actitud que contrasta con el universo de alta visibilidad en el que se mueve Macri desde hace décadas.
Lola tiene tres hijos: dos de su primer matrimonio con Gastón Cami y una nena nacida en 2018 de una relación posterior.

El chispazo en la Costanera
Según se supo, el romance tomó forma en marzo de 2026 durante el cumpleaños del relacionista público Leo Mateu, celebrado en MARO Costanera. Fue en marzo pasado cuando se reencontraron, retomaron la charla y empezaron a relacionarse. Desde entonces, los encuentros se multiplicaron.
El sello definitivo llegó esta semana: la pareja regresó de un viaje a París que, según De Brito, tuvo como propósito explícito blanquear la relación ante el círculo íntimo de ambos. Macri ya había hablado con sus hijos y, según trascendió, también con Juliana Awada.
El fin de una historia de 15 años: el capítulo Awada
La separación de Macri y Juliana Awada se confirmó a mediados de enero de 2026, luego de más de 15 años de relación y un matrimonio que incluyó la presidencia de la Nación, una hija en común –Antonia, de 14 años– y una exposición pública sin precedentes en la política argentina. La decisión fue tomada de común acuerdo, según confirmaron allegados, después de un año de crisis que había empezado a gestarse hacia mediados de 2024.

En el entorno de la diseñadora describían el distanciamiento como el resultado de un desgaste silencioso: «Ella estaba desencantada», consignó La Nación. Macri, por su parte, estaba cada vez más absorbido por su rol en la FIFA y sus viajes al exterior. La pareja eligió pasar juntos la última Navidad y el último Año Nuevo antes de hacer pública la separación.
Awada reapareció en sus redes sociales en simultáneo con la explosión del nuevo romance, con una foto en su oficina, luciendo looks de su marca de indumentaria y un mensaje escueto: «En la oficina @awadaoficial».

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