La esperanza se transformó en un silencio este jueves por la noche. Durante casi una semana, la foto de Benjamín Scerra, un joven de 19 años con mirada serena y el futuro por delante, había circulado por todos los celulares de Granadero Baigorria, Rosario y alrededores. Pero la búsqueda terminó de la manera más dolorosa. Es que el adolescente fue hallado asesinado de una puñalada en el cuello.
El peor final para Benjamín Scerra se confirmó este jueves a la noche en Granadero Baigorria. El cuerpo de Benjamín fue localizado tras días de una incertidumbre que carcomía a su familia y amigos. Sucede que la víctima estaba desaparecida desde el pasado viernes a la medianoche.

El hallazgo se produjo cerca de las 22 horas en un terreno inhóspito, un sector que hoy es escenario de peritajes y dolor: la zona conocida como monte Celulosa. Allí, en el límite con Capitán Bermúdez, el personal policial se encontró con una escena que estremece.
Según los informes que trascendieron, el cadáver estaba en la zona conocida como monte Celulosa, tapado con un chapón. El reporte preliminar fue lapidario al indicar que el cuerpo, encontrado semidesnudo, presentaba una herida de arma blanca en el cuello.
La reconstrucción de los últimos días de Benjamín pinta un cuadro de rutina quebrada. El joven había salido de su casa el pasado viernes a la medianoche con lo puesto, un jean y un camperón negro, con la simple intención de acompañar a un amigo. Nunca regresó.

Los papás de Benja, Félix y Cintia, encabezaron una búsqueda incansable, golpeando puertas y radicando la denuncia en la comisaría local. Ante las autoridades, Félix explicó con honestidad brutal que el chico tenía problemas de consumo y antecedentes de depresión, aunque nada hacía presagiar este final.
La tensión en el barrio El Espinillo ya se respiraba horas antes de que la policía confirmara el deceso. Allegados a la víctima, movidos por la desesperación y rumores que señalaban a sospechosos en el vecindario, se enfrentaron con habitantes de una zona de viviendas precarias.
La violencia escaló hasta el desborde: piedras, un automóvil incendiado y agresiones a los equipos de prensa que cubrían el operativo en vivo. Incluso la abuela de Benjamín se descompensó y debió recibir asistencia médica al enterarse del hallazgo.

Un dato clave reactivó la búsqueda en el tramo final. Una denuncia indicaba que Benjamín habría estado el viernes a la madrugada en un rancho del monte Celulosa junto a un hombre apodado «el Corto».
Según esa versión, habrían mantenido una fuerte discusión y luego el sospechoso intentó vender la ropa y el celular del joven. Al llegar la policía, «el Corto» logró huir internándose en la zona de islas. Sin embargo, la justicia ya dio sus primeros pasos: hay un menor de edad aprehendido por el crimen.
Hoy, la fiscal Agustina Eiris y el fiscal Carlos Covani coordinan las pericias para intentar entender qué pasó en ese monte maldito. Mientras tanto, en Granadero Baigorria ya no se busca a un joven desaparecido; ahora se exige justicia por un asesinato que deja a una familia destrozada.
Benjamín tenía 19 años: investigan quién lo mató y por qué. Es la pregunta que resuena en cada rincón de una comunidad que se resiste a aceptar que la violencia se llevó otra vida joven.
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