DESTACADAS

Muerte en Quijano: incorporan al juicio causa por abuso sexual

Escuchar la nota

El juicio por la muerte de María José «Majo» Cabrera sumará desde el próximo 12 de mayo un componente que podría modificar la lectura integral del caso: la incorporación de una causa acumulada por abuso sexual con acceso carnal contra Federico Javier López, principal imputado por el hecho ocurrido el 3 de diciembre de 2023 en Campo Quijano.

Hasta ahora, las audiencias permitieron reconstruir con relativa precisión cómo se produjo la secuencia que terminó con la muerte de la joven a la salida del boliche «Mágico». Sin embargo, persiste una pregunta clave: qué originó la discusión previa entre Cabrera y López, una pelea verbal que todos los testigos describen como violenta, pero cuyo contenido nadie terminó de revelar en la sala.

En paralelo a ese vacío, comenzó a emerger otro eje de fuerte impacto: el historial de violencia que rodea al acusado y las denuncias formuladas por su expareja, Ana, quien lo acusó de haberla abusado sexualmente en dos oportunidades apenas semanas antes de la tragedia.

Doble imputación

Federico Javier López llega al debate imputado por homicidio simple y también por abuso sexual con acceso carnal en dos hechos denunciados por su entonces pareja.

La acumulación de ambas causas no es un dato menor. La fiscalía busca mostrar un contexto previo de violencia, dominación y agresividad que permita entender la conducta del imputado más allá de la noche en la que murió «Majo» Cabrera.

El testimonio de Ana aparece como uno de los más delicados del proceso. Según relató, los abusos ocurrieron en septiembre y noviembre de 2023, poco tiempo después del nacimiento del hijo que ambos tienen en común.

«No me dejó cumplir la cuarentena. Yo estaba mal, me dolía todo después del parto y a él no le importó», sostuvo la mujer al describir situaciones que definió como forzadas y ocurridas dentro de su propia vivienda.

«Era muy violento»

La joven aseguró además que la relación estaba atravesada por episodios permanentes de violencia verbal, celos y aislamiento. «Era muy violento, sobre todo cuando tomaba. Me celaba con todos, no me dejaba ver a mi familia ni a mis amigos», afirmó.

La incorporación de la causa por abuso sexual introduce un elemento que podría resultar decisivo para el desarrollo del juicio: la construcción del perfil conductual del acusado.

Hasta ahora, buena parte del debate estuvo centrado en reconstruir la mecánica de la muerte de Cabrera. Los testigos describieron insultos, tensión creciente y finalmente la embestida del vehículo que terminó atropellando a la víctima.

Varios declararon haber visto a López «muy eufórico», «muy ido» y fuera de control antes del hecho.

Una de las testigos relató que el imputado debió ser contenido por personas de su entorno minutos antes de la tragedia.

Otro amigo de la víctima sostuvo que el auto aceleró luego de que Cabrera golpeara el capó y se colocara frente al vehículo.

Sin embargo, mientras la dinámica del hecho comienza a quedar más clara, el origen de la discusión previa sigue rodeado de silencio.

Pelea previa y abuso sexual

En los pasillos judiciales y entre allegados a las partes comenzó a mencionarse una posible conexión entre la pelea previa y la causa por abuso sexual.

Ana conocía a María José Cabrera. La hermana de la denunciante mantenía relación con la víctima y algunos testimonios indirectos sugieren que Cabrera podría haber tenido conocimiento de la denuncia o del conflicto que atravesaba la pareja.

Aunque ninguna de esas hipótesis fue planteada de manera formal en las audiencias, el dato empezó a cobrar relevancia porque podría aportar una explicación al fuerte intercambio que antecedió a la muerte.

Por ahora, nadie confirmó en el juicio qué se dijeron López y Cabrera aquella noche.

Ese silencio contrasta con la contundencia de las descripciones sobre la violencia de la escena posterior.

«Me sigo culpando»

El relato de Ana también dejó expuesto el impacto emocional que la tragedia continúa teniendo sobre quienes rodeaban al acusado.

La mujer confesó que durante mucho tiempo sintió culpa por lo ocurrido aquella madrugada en Campo Quijano.

«Me duele y me sigo culpando. Pienso que si no me hubiera separado, tal vez esto no pasaba o era distinto», expresó.

La relación entre ambos había terminado en octubre de 2023. Dos meses después ocurrió la muerte de Cabrera.

Hoy, con 28 años, Ana cría sola al hijo que tiene con López y anticipó que declarará en una instancia que promete convertirse en uno de los momentos más sensibles del juicio.

Su testimonio podría terminar de delinear un contexto de violencia previa que la acusación considera central para comprender no sólo la conducta del imputado, sino también el trasfondo de una tragedia que aún mantiene interrogantes abiertos.