La tragedia que golpeó a La Merced el domingo por la noche sumó este lunes una escena aún más desgarradora: el testimonio de la madre de Tomás, el niño de 5 años que murió tras ser atropellado, quien entre lágrimas y sin consuelo expuso su dolor y exigió justicia.
El relato, cargado de angustia, deja al descubierto no solo la violencia del hecho sino también el estado emocional de una familia devastada por una pérdida irreparable, ocurrida en cuestión de segundos en plena vía pública.
“Justicia por mi bebé… ese hijo de put… me lo robó”, expresó la mujer en medio del llanto, en una frase que sintetiza la bronca, la impotencia y el vacío que dejó la muerte de su hijo.
El hecho ocurrió cerca de las 20.40 del domingo sobre la avenida principal, frente a la plaza San Martín, donde el menor circulaba en bicicleta junto a su madre cuando fue embestido por una camioneta.
Según el relato de la mujer, ella había verificado que no venían vehículos antes de cruzar la calle, lo que convierte al episodio en un instante que aún no logra comprender ni procesar.
“Yo miré y no venía ningún auto… por eso agarré a mi bebé de la bici… pasa Tomasito… él arrancó… se lo llevó”, relató con la voz quebrada, reconstruyendo los segundos previos al impacto.

La escena, según describió, quedó marcada en su memoria de forma permanente. “Todavía lo veo debajo de la camioneta… porque venía fuerte… yo lo vi… no lo puede negar nadie”, afirmó.
El niño fue trasladado de urgencia en código rojo al hospital Materno Infantil, donde falleció horas más tarde debido a la gravedad de las lesiones, en un desenlace que profundizó la conmoción en toda la comunidad.
El conductor, que sería chofer del intendente de la localidad, fue demorado y sometido a test de alcoholemia y dosaje, quedando a disposición de la Justicia mientras se desarrollan las pericias correspondientes.

En paralelo a la investigación judicial, el dolor familiar se expresó en un reclamo desesperado que tuvo como principal protagonista a la madre del menor, quien pidió que el hecho no quede impune.
“Yo pido justicia, por favor… se lo pido… yo quiero justicia, que no salga más”, insistió, en referencia al conductor involucrado en el siniestro.
La mujer también describió la brutalidad con la que se produjo la pérdida: “Se lo llevó de la noche a la mañana mi bebé… yo quiero a mi bebé… no puede ser”.
En otro momento, entre lágrimas, imploró ayuda a la comunidad y a las autoridades: “Se lo pido por favor, que me ayuden… se los imploro”.
El dolor se profundiza en cada palabra, pero también deja entrever una fuerte sensación de desprotección en medio de la tragedia.
“Estaba sola y unos cuantos… no tuvimos ninguna contención”, denunció, marcando un punto sensible en la respuesta institucional tras el hecho.
Una tragedia que desató tensión social
La muerte de Tomás no solo generó dolor en su entorno más cercano, sino que rápidamente derivó en un fuerte reclamo social en La Merced.
Durante la mañana del lunes, vecinos se concentraron frente a la Municipalidad exigiendo justicia y respuestas, en un contexto donde la indignación creció con el correr de las horas.
La protesta incluyó cánticos, acusaciones y un clima de tensión que obligó a la intervención policial para resguardar el edificio municipal y evacuar al personal.
Con el avance de la jornada, el conflicto escaló aún más cuando los manifestantes decidieron cortar la Ruta Nacional 68, generando complicaciones en el tránsito y ampliando el foco del reclamo.
Pasado el mediodía, efectivos de Infantería se hicieron presentes para despejar la zona, en una protesta que había comenzado en horas de la mañana.
La orden de liberar la ruta derivó en momentos de tensión, con avance policial sobre los manifestantes y la detención de algunos vecinos.

