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Batía récords mundiales pero pasó a nadar en un campo de concentración nazi: la increíble historia de Alfred Nakache

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El mundo de la natación volvió a poner en primer plano la historia de Alfred Nakache, cuyo nombre reapareció recientemente en medios de comunicación y redes sociales. Su trayectoria deportiva y personal lo convirtió en una figura emblemática dentro de la historia del deporte.

Conocido también como “el nadador de Auschwitz”, Nakache se transformó en una leyenda no solo por su talento en las piscinas, sino por la dramática experiencia que debió atravesar durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de ese período, ya se había consolidado como uno de los mejores nadadores del mundo.

QUIÉN ES ALFRED NAKACHE Y CÓMO SU HISTORIA EMOCIONÓ A MILES DE PERSONAS

El motivo por el que la figura de Alfred Nakache volvió a ocupar titulares está relacionado con Papillon, un cortometraje animado dirigido por Florence Miailhe que competirá por el Premios Óscar el próximo domingo. La obra, de unos quince minutos de duración, se posiciona entre las favoritas de su categoría gracias a un relato inspirado en la vida del nadador, marcada tanto por grandes logros deportivos como por una tragedia extrema.

Nakache, judío nacido en 1915 en Constantina y posteriormente nacionalizado francés, protagoniza una historia que suele citarse como símbolo de resistencia. En diciembre de 1943 fue detenido junto a su familia mientras intentaban huir hacia España atravesando los Pirineos. Para entonces ya era una figura destacada del deporte, con varios récords mundiales en su haber, aunque al mismo tiempo había sido despojado de su ciudadanía francesa por un decreto antisemita firmado en 1940.

En aquellos años, mientras la persecución contra los judíos se extendía por Europa, Nakache se convirtió en una celebridad deportiva. Incluso algunos medios controlados por el régimen nazi difundían sus éxitos. Sin embargo, cuando comenzó la llamada Solución Final, el plan de exterminio del pueblo judío, él y su familia fueron deportados primero al campo de Drancy internment camp y luego a Auschwitz concentration camp. Allí, su esposa y su hija de dos años murieron en la cámara de gas.

A pesar de ese horror, Nakache logró sobrevivir —sin conocer el destino de su familia hasta el final de la guerra—, en parte gracias a su fortaleza física. Incluso en el campo de concentración, los guardias nazis lo obligaban a nadar para entretenimiento de los oficiales, un episodio que formó parte de los abusos y humillaciones que padeció.

Tras la guerra, regresó a la competición. En 1946 integró en Toulouse un equipo de relevo de 3×100 metros estilos que volvió a establecer un récord mundial, a pesar de que al ser liberado había perdido cerca de 30 kilos. Dos años más tarde, con 33 años, participó en los Juegos Olímpicos de Londres 1948, donde alcanzó las semifinales en los 200 metros braza y también compitió en waterpolo.

En el cortometraje Papillon, el deportista aparece representado durante lo que sería su último baño. Según explicó Miailhe en una entrevista, Nakache continuaba nadando uno o dos kilómetros diarios pese a padecer una afección cardíaca. Falleció en 1983 mientras nadaba en el Mar Mediterráneo, cerca de la frontera entre Francia y España. La directora imaginó ese último recorrido como un momento en el que los recuerdos de toda su vida regresan.

Durante años, su historia permaneció relativamente olvidada. Sin embargo, en tiempos recientes volvió a ser recordada como un poderoso ejemplo de superación. En 2022 el periodista y escritor Renaud Leblond recuperó su figura con el libro El nadador de Auschwitz. Ahora, con la posible consagración de Papillon en los Óscar, el legado de Nakache vuelve a cobrar visibilidad para nuevas generaciones.