La escena se repite y ya no sorprende, pero sí indigna. En el aeropuerto Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, decenas de pasajeros volvieron a quedar varados tras nuevas cancelaciones y reprogramaciones de vuelos de Flybondi, en medio de reclamos por la falta de información y soluciones concretas.
La situación se registró en las últimas horas, cuando viajeros que debían volar entre Salta y Buenos Aires se encontraron con cambios inesperados en sus itinerarios, algunos informados durante la madrugada del mismo día del viaje. En varios casos, los vuelos fueron reprogramados para días posteriores, generando complicaciones laborales, médicas y económicas.
Uno de los testimonios más contundentes es el de una pasajera que debía regresar a Buenos Aires. Según relató, su vuelo fue inicialmente afectado por un paro y luego reprogramado, pero la situación terminó agravándose.
“Pagué ida y vuelta, viajé toda la noche (desde Roosario de la Frontera) y ahora tengo que gastar 300 mil pesos para conseguir otro pasaje en otra aerolínea”, expresó. La mujer, oriunda de la Ciudad Termal, aseguró además que le ofrecieron la posibilidad de alojarse en un hotel. «Todos los gastos corren por cuenta nuestro, Flybondi no se hace cargo de nada. No te da ningún tipo de solución. Le pido al Gobierno que haga algo, no se puede jugar con la gente de esta manera».
Otro de los reclamos apunta a la reiteración de cambios. “Me reprogramaron tres veces. Ahora dicen que es para el viernes, y hoy es miércoles. Es una locura”, señaló otra pasajera, quien necesita llegar con urgencia a Buenos Aires por motivos laborales.

Falta de información y tensión en el aeropuerto
La falta de comunicación fue uno de los puntos más cuestionados. Según los testimonios, muchos pasajeros se enteraron de los cambios durante la madrugada, incluso pocas horas antes del embarque.
“Informaron a la una de la mañana que el vuelo se reprogramaba. Tenía que salir a las 8 y no hubo respuestas claras”, explicó Teresa, otra de las afectadas, quien además enfrenta una situación delicada de salud.
La mujer indicó que debía viajar para realizarse estudios médicos de alta complejidad en Buenos Aires. “Necesito hacerme estudios para ver si puedo recibir un implante. Me dicen que espere 90 días para la devolución del dinero, es imposible”, afirmó.
También denunció malos tratos por parte del personal: “Me hablaron mal y hasta quisieron llamar a la Policía. Soy sorda, hablo fuerte, en ningún momento les falté el respeto, solo quiero que me solucionen mi problema”.

Pasajeros durmiendo en el aeropuerto
El impacto de las cancelaciones no solo fue económico. Varios pasajeros pasaron la noche en el aeropuerto, sin certezas sobre cuándo podrían viajar. “Somos rehenes de una empresa”, resumió una de las personas afectadas, en medio de un clima de tensión y cansancio generalizado.
Ante la falta de soluciones inmediatas, algunos viajeros optaron por comprar nuevos pasajes en otras aerolíneas. Uno de los casos relevados indica un gasto cercano a los 900 mil pesos para poder viajar de urgencia entre Salta y Buenos Aires.
La alternativa ofrecida por la empresa, según los testimonios, se limita en muchos casos a vouchers o reprogramaciones sin fecha segura, lo que deja a los pasajeros en una situación de incertidumbre.
Un problema que se repite
No es la primera vez que la aerolínea enfrenta cuestionamientos por este tipo de situaciones. Las cancelaciones, demoras y reprogramaciones vienen siendo motivo de reclamos recurrentes en distintos puntos del país, y Salta no es la excepción.
Mientras tanto, los pasajeros insisten en un pedido concreto: que la empresa deje de vender pasajes si no puede garantizar los vuelos programados y que brinde soluciones reales ante los inconvenientes. La escena en el aeropuerto salteño, una vez más, dejó al descubierto un conflicto que parece lejos de resolverse.

