“Vivo una vida muy nómade y a eso lo acostumbré a mi hijo”, resume Eva de Dominici a Revista GENTE sobre cómo es la dinámica cotidiana que construyó junto a Cairo, el hijo que tuvo a los 24 años junto a Eduardo Cruz.
Lejos de los flashes y el hermetismo con el que suele resguardar su intimidad, la actriz abre una ventana poco habitual sobre su rol como madre y revela cómo es criar a un niño de 6 años entre aviones, rodajes y una vida, por lo general, repartida entre Los Ángeles y Argentina.
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En ese ida y vuelta constante, Cairo crece atravesado por una rutina tan activa como diversa: visita a museos, deportes, clases de piano y hasta espacios de formación tecnológica donde ya empieza a dar sus primeros pasos creando aplicaciones.
“Lo llevé a todos lados desde chiquito”, cuenta Eva, que se define como una mamá “bastante libre”, aunque exigente cuando se trata de responsabilidad y compromiso. Hiperactivo, sociable y con una personalidad fuerte: “Es bravísimo y cabeza dura, igual que yo”, admite entre risas.
Eva de Dominici sobre la crianza que imparte a su hijo Cairo: «Soy una mamá bastante libre»

— Si tuvieses que describirte, ¿qué tipo de mamá te considerás?
— Una mamá bastante libre, te diría. Me gusta mucho la libertad. De hecho, te confieso que me cuesta mucho poner límites, es lo que más me cuesta, porque me encanta ver a los chicos libres, jugando, salvajes, que prueben cosas. Yo soy muy hiperactiva y mi hijo también.
— Te ablandas más rápido.
—Sí, soy muy permisiva, pero cuando le digo «no», veo que Cairito no se lleva bien con los no, pero bueno, hay que ponérselos.
Edu (Cruz) es el estricto y yo la que consiente a Cairo».
— A veces toca jugar ese papel de estricta.
—La verdad, Edu es más estricto. Su papá es el que le pone los límites y creo que tiene también ese rol importante, porque yo soy más permisiva y consiento más a Cairo.
— ¿Qué genera choques entre vos y Cairo?
—Cuando no le quiero dar su tablet, cuando no le quiero dar dulces, cuando no se sale con la suya (se ríe).
—¿Qué nos podes contar de esa rutina materna que creaste para él?
—Mirá, desde chiquito lo llevé a todos lados. Él conoce todo Los Ángeles, conoce cada uno de los museos, conoce todos los parques. No había un solo día en el que yo lo tuviera en casa probando distintas actividades: hace piano, juega al fútbol, juega al básquet, me gusta probar.
—A veces se confunde libertad con flexibilidad en cuanto a las responsabilidades. ¿Cómo es en tu caso?
—Soy muy libre, pero con las actividades soy exigente y responsable. Si Cairo tiene piano a las 6 de la tarde, en piano estará a las 6 de la tarde. De eso me ocupo yo, porque yo soy así conmigo misma también, pero después por ahí no soy tan rutinaria con temas domésticos dentro de la casa: si él quiere comer en el sillón lo dejo.
Cairo quiere ser Youtuber y le copa hacer aplicaciones».
— Por lo que veo le fomentás este contacto con el deporte y lo artístico, ¿ya te expresó si quiere ser deportista o si le gustaría ser artista? ¿Te comenta algo de eso?
—Ahora está con que quiere ser Youtuber, no entiendo mucho de eso (se ríe). A veces miramos juntos algunos programas de esos. Ahora, justo ahora, mientras estamos hablando, está en un lugar que es como de educación STEM, donde les enseñan a hacer apps. Como que aprende a hacer aplicaciones él mismo. Le copa hacer eso por ahora, pero andá a saber. También le gusta mucho jugar al básquet y juega muy bien.
—Así que tiene ganas de ser YouTuber ¿Cómo hacés con el tema de las redes?
—Pobre, no lo dejamos todavía. Las redes son una herramienta para poder estar en contacto con el público que lo sigue a uno, comunicar trabajos, estar un poco más cerca de alguna manera, pero también son un arma. No todo el mundo sabe usarlas o se banca usarlas. Creo que mi hijo es muy chiquito todavía, y nos da miedo eso. Con su papá no sentimos que sea lo suficientemente grande para usarlas.

—¿Qué miedos te surgen respecto a Cairo a medida que va creciendo?
—La salud siempre es el miedo más grande que está. Que le pase cualquier cosa. Soy muy cuidadosa de dónde lo dejo.
—Respecto al colegio, ¿Cómo es Cairo?
—Te cuento que el otro día lo eligieron presidente de su aula. Estaba re contento. Académicamente es normal, es muy inteligente, muy vivo y muy sociable. Si lo comparo conmigo, yo era más tímida, creo que Cairo es mucho más extrovertido que yo cuando era chiquita.
—¿Qué sentís que es lo más parecido que tiene a vos?
—Tenemos parecido lo hiperactivo. También me dicen mucho que yo era muy brava y Cairo es bravisimo. Es muy cabeza dura, y yo soy igual.
Entre sus raíces españolas y argentinas, la multiculturalidad de Cairo Cruz: «Toma mate pero no le gusta el dulce de leche»

—¿Cómo hacés con la familia dividida entre Estados Unidos y Argentina. ¿Cómo es su vínculo?
—Bueno, tengo una familia enorme. Mi mamá y mi hermana viven en Estados Unidos conmigo y mi papá está en Buenos Aires. Y reparto un poco el tiempo entre ambos. Cuando estoy en Buenos Aires está toda mi familia pendiente. Tengo una familia muy a la italiana, gigante.
—¿Qué es lo más argento que tiene Cairo? ¿Adoptó algunas costumbres de acá?
—Cairo toma mate, pero te voy a desilusionar. No le gusta el dulce de leche. Pero el mate le gusta, que locura. Se lo dimos de muy chiquito. Mal, porque tiene cafeína, pero le gusta. Toma muy de vez en cuando igual. Acá se sorprenden porque el mate viste que tiene como un sabor que es raro para los chicos, pero en Argentina es renormal.
—Bueno tiene raíces españolas, argentinas, y vive en Estasos Unidos. ¿Cómo está sobrellevando esa identidad mixta, lo multicultural? ¿Qué acento o tonada está adoptando?
— El acento es más español, debo decirte. Cuando habla en español suena como un español, como el papá. Tiene algunas cositas por ahí pegaditas de Argentina, pero casi nada. Y cuando habla en inglés es un americano más.
—¿Te habla en spanglish?
— Sí, te hace un spanglish terrible.
— ¿Vivirías de vuelta en Argentina o estás muy tranquila allá?
— Sí, cómo no. Obvio que volvería a vivir en Argentina. Por ahora Cairo está escolarizado en Los Ángeles. No estoy negada, si tengo proyectos allá, volvería, pero hoy la base está acá. Pero no lo descarto, a mí Argentina me encanta.
Cómo vive Cairo Cruz la fama de Eva de Dominici: «No le gusta que me pidan fotos»
Pero detrás de esa vida dinámica también hay decisiones, aprendizajes y renuncias. Entre viajes, separaciones momentáneas por trabajo y reencuentros intensos, madre e hijo construyen un vínculo atravesado por la «libertad», el diálogo y el acompañamiento constante.

—¿Cómo maneja Cairo tu exposición y fama? ¿Le gusta?
— Cuando me piden fotos no le gusta, se pone receloso, no le gusta.
—¿Te reclamó alguna vez por no estar?
—Sí, obvio. No le gusta nada cuando me voy. Muchas veces viene conmigo, pero lo hablamos libremente. A veces no quiere venir, y no viene. A veces quiere venir y viene. Hay otras que no se puede por sus actividades y toca estar separados. La última vez que estuve grabando me fui un mes entero, que eso es un montonazo para nosotros, un mes o un poco más, a Canadá a filmar una serie y no sabía que me iba a tener que quedar ahí un mes entero. Pensé que iba a poder ir y venir y no pude, y fue duro.
—¿Cómo son los días que están juntos?
—Los momentos en los que no estoy grabando, yo los aprovecho a full, o sea, estamos todos los días juntos un montón de horas, yo llevándolo, como te digo, a museos, acá, allá, y como tiene una familia muy grande, nunca está solo, siempre está muy acompañado. De todas maneras, la mamá es la mamá y las ausencias son las ausencias, pero manejo el trabajo, como te digo, día a día.
Siento que Cairo me quitó mucho egoísmo».
—¿Qué fue lo más difícil de ser mamá joven y construir una carrera artística al mismo tiempo?
—Mirá yo me embaracé a los 23 y tuve a Cairo a los 24, ahora tengo 31. No sos la misma a los 23 que a los 30. Cambiás mucho, y hay una cierta inmadurez que la viví siendo madre. Igual no siento que haya un momento mejor que otro para ser mamá. Pero es como que estás viviendo un proceso muy loco en los 20, medio como el ego trip y se mete de repente como una criatura. Yo aprendí mucho, siento que Cairo me quitó mucho egoísmo. La maternidad fue como un gran aprendizaje, como de verdad estar pendiente de otra persona igual o más que de uno mismo.
— Como que todo empieza a girar en torno a él y ya no solo en vos…
— Sí. Y si bien, por ejemplo, las grabaciones, los calendarios y todo eso, es más difícil llevarlo adelante con un hijo. Eso está clarísimo. También Cairo tuvo algo muy positivo en mi vida que es que siento que me ordenó. Creo que me ordenó la cabeza y me hizo darme cuenta un poco hacia dónde quería ir. Como ya no tenés tanto tiempo, entonces te decís: «Bueno, a ver, ¿en qué voy a gastar mi tiempo? Tengo que usar mi tiempo de manera más efectiva». Y bueno, hay otras cosas que se quedan fuera, y así es como que me enfoqué aún más en el trabajo y filtré muchas cosas.
—Como que te hizo estar más en eje y aprender a priorizar ciertas cosas, por decirlo de alguna manera, ¿no?
— Bueno, es que cuando yo era más chiquita, a los veinti pocos, fue todo una movida enorme. Fui mamá, me mudé de país, empecé a intentar laburar en otro idioma, fue mucho cambio de la noche a la mañana. Fue de verdad pegar un volantazo impresionante sin pensarlo tanto, y eso me llevó a tener una vida en la que me encontraba en una burbuja, porque necesitaba mucho tiempo para estar con mi hijo. Ojo, no te lo cuento como un sufrimiento, te lo cuento como algo que yo disfrutaba, porque disfrutaba de estar en esa. El tema es que claro, un día volvés a salír y te das cuenta que no conocés la música que está sonando hoy, sentís que te perdiste un montón de cosas, como que no tenés idea de nada, en comparación de las chicas por ahí de mi edad que sí están más en la movida, sobre todo de Argentina. Entonces, de repente me sentí medio perdida, y está bueno también reconectarse con eso.
Fotos: Rocío Bustos
Prensa: Jecan WeCan
Produccion integral: Jecan WeCan
Locación: Concepcion Live
Make up: Camila Piñeiro para Frumboli Estudio
Pelo: Mala Peluqueria
Look: Adidas Argentina
Piel: Gustavo Sampietro
Nails: Niki Barat
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