
El 27 de julio de 2025, el sacerdote nortesantandereano Carlos Saúl Jaimes Guerrero fue liberado. Estuvo secuestrado desde el 17 de junio de ese año, luego de que fuera interceptado por hombres armados en la vereda La Unión, del municipio de Viotá, Cundinamarca.
“Damos gracias a Dios por este momento de esperanza y por haber sostenido con su fuerza al P. Carlos Saúl en los días difíciles que ha atravesado. Agradecemos también, de todo corazón, sus oraciones constantes, sus mensajes de aliento, y su cercanía fraterna. Ha sido un testimonio hermoso de comunión y de fe compartida», indicó en su momento la Provincia Nuestra Señora de Gracia de Colombia de la orden de San Agustín en un comunicado en el que confirmó su liberación.

La desaparición del sacerdote causó consternación en el país. Sus allegados reportaron los hechos, indicando que habían encontrado su vehículo en la quebrada La Rea; estaba encendido y abandonado en la zona. Las autoridades iniciaron las investigaciones y llevaron a cabo las labores de búsqueda.
El párroco estuvo 40 días secuestrado por una organización criminal. Así lo explicó a Noticias RCN, meses después de haber sido liberado. «Me abordan unos sujetos fuertemente armados. Se identifican como grupo armado revolucionario. Hasta estos días me entero que era un grupo de delincuencia común que se hacía pasar por un grupo armado reconocido, digamos en nuestro país”, detalló.
Los sujetos en cuestión, que hacen parte del Grupo Delincuencial Común Organizado (Gdco) Los Stone, se llevaron al sacerdote cuando se movilizaba en su carro hacia Bogotá. “Me amarran las manos, me hacen caminar por muchas horas”, contó al medio citado. Posteriormente, lo mantuvieron en cautiverio mientras amenazaban a su familia para que pagara $10.000 millones por su liberación, según informó la Policía Nacional.
Sus seres queridos finalmente pagaron $30 millones, aproximadamente, y con la presión del Grupo de Acción Unificada por la Libertad Personal (Gaula), fue posible garantizar su liberación.
Durante el tiempo en el que estuvo privado de la libertad, se dedicó a rezar el rosario, de esta manera hacía cuentas inexactas sobre el paso de los días. Sus captores tenían muy claras las fechas y, con un comentario que le hizo uno de ellos en ese entonces, pudo establecer, más o menos, cuánto tiempo había pasado.
“Uno de ellos me decía: ‘Oiga, curita, feliz cumpleaños. Feliz cumpleaños’. Yo: ‘Pero ¿cómo se enteró de que estaba de cumpleaños?’ (…) Yo cumplo años el 8 de julio (…), pensé que era el 7 o el 9. No sé, estaba perdido en los días», explicó.
Cuando finalmente fue liberado, se reencontró con su familia que estaba en Cundinamarca. Calificó ese momento como un “regocijo” y lo apropió como una oportunidad nueva que le dio Dios –según su fe– para continuar con su vida y su vocación.

El sacerdote explicó cómo experimentó la alegría de volver a su familia después de 40 días de angustia y búsqueda incansable. “Mi mamá, mis hermanos, que estaban en ese momento, pues claro, ellos se ponen a llorar y yo sentía como un regocijo, como una alegría”, dijo.
El 9 de abril de 2026, la Policía Nacional informó sobre la captura de seis personas pertenecientes a la organización Los Stone, que además de estar detrás del secuestro del párroco, causó terror en las provincias de Tequendama y Sumapaz con secuestros extorsivos y extorsiones, a través de las cuales alcanzaba rentas ilícitas de $150 millones mensuales.
Las autoridades confirmaron que los criminales serán procesados por los delitos de secuestro extorsivo agravado, extorsión agravada, concierto para delinquir y porte ilegal de armas de fuego. “Los integrantes de Los Stone, en su mayoría personas de avanzada edad con antecedentes en las extintas FARC, utilizaban su experiencia criminal para suplantar frentes de disidencias armadas”, detalló la Policía en un comunicado.

