En un mano a mano que mezcló la nostalgia con el presente más genuino, Roberto García Moritán recibió a su exesposa y madre de sus hijos mayores, Milagros Brito, en su programa de streaming por Border Periodismo, el espacio de María Julia Oliván, donde entrevista a empresarios.
Lejos de las tensiones que suelen rodear a las separaciones mediáticas, el empresario y la desarrolladora inmobiliaria demostraron que el vínculo que los une trasciende los años y las diferencias del pasado.
Entre risas y una admiración mutua evidente, los padres de Santino y Delfina abrieron su corazón para reflexionar sobre la amistad, la lealtad y cómo lograron construir una familia ensamblada ejemplar.

La confesión de Roberto: «Sos mi mejor amiga»
El clima de la entrevista se tornó profundamente emotivo cuando Roberto decidió dedicarle unas palabras que sorprendieron a la propia Milagros. «Otra cosa que me genera mucha admiración tuya es tu forma de ser amiga», comenzó diciendo el entrevistador, mientras Brito bromeaba: «Sí, todas flores acá, ¡qué bien!».
Sin embargo, el tono se volvió serio cuando García Moritán recordó uno de los episodios más oscuros de su vida.
«En mi momento más difícil de mi vida, que pasó hace menos de dos años, yo reconozco en dos personas el que me hayan defendido de forma incondicional. Una por ahí es más obvia, que fue mi madre. La segunda fuiste vos», reconoció y agradeció Moritán a la madre de sus hijos.

Mirándola a los ojos, Roberto no dudó en definir el rol que ella ocupa hoy en su día a día: «Demuestra la calidad de madre, de persona y de amiga que sos… Vos para mí hoy sos mi mejor amiga». El empresario justificó esta afirmación no solo por los años compartidos y la confianza, sino por haber estado presente cuando más lo necesitó.
La respuesta de Milagros: un camino de aprendizaje
Milagros, visiblemente conmovida pero manteniendo su estilo ejecutivo y directo, coincidió plenamente con el sentimiento. «Yo creo que es lo mismo», reconoció. Y agregó: «Sé que si tengo que levantar un teléfono, sos de las personas que está incondicionalmente».
La empresaria reflexionó sobre la evolución de su relación, reconociendo que el presente armónico no fue gratuito: «Más allá de ser el papá de Tani y Delfi, lo siento. Sos una persona a la que ante cualquier situación le puedo pedir un consejo, te puedo contar algo y sé que va a quedar ahí. Tener eso con alguien creo que es algo que uno va construyendo en la vida porque nos hemos equivocado, porque nos hemos peleado… éramos muy chicos, teníamos otras personalidades».

El valor de la familia
Ambos dejaron claro que la clave del éxito en su relación post-divorcio reside en la madurez y en el bienestar de sus hijos. Milagros cerró la charla con una definición contundente sobre lo que realmente importa: «Que pase el tiempo y poder compartir la vida, los cumpleaños de los chicos, la vida misma, las cosas lindas y las cosas tristes también… es el mayor valor que uno puede construir».
Una charla que no solo fue una entrevista periodística, sino un testimonio de que el amor se transforma y que, con voluntad, una expareja puede convertirse en el refugio más seguro.
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