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El cardiólogo Sebastián Schanz advierte que "el vapeo contiene nicotina y afecta el cerebro de los jóvenes"

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El uso de vapeadores y otros dispositivos electrónicos que contienen nicotina ha ganado una enorme popularidad en los últimos años, especialmente entre los jóvenes. La creciente presencia de estos productos ha generado un intenso debate en torno a sus riesgos y beneficios, llevando a una serie de regulaciones por parte del Gobierno Nacional. Sin embargo, a pesar de las normativas que intentan regular su comercialización, los efectos sobre la salud y la adicción que provocan siguen siendo una preocupación importante para especialistas.

En una reciente entrevista con Radio Salta, el doctor Sebastián Schanz, cardiólogo con vasta experiencia en enfermedades relacionadas con el tabaquismo, compartió su perspectiva sobre los efectos del vapeo y el creciente consumo de estos productos, particularmente entre la población joven. En sus declaraciones, el doctor Schanz explicó los riesgos y problemas que surgen con el uso de los vapeadores, los cuales son considerados por muchos como una alternativa «menos peligrosa» al cigarrillo tradicional, pero que en realidad pueden tener efectos muy graves para la salud.

La nueva regulación del vapeo en Argentina

En los últimos años, los dispositivos de vapeo, como los cigarrillos electrónicos y las bolsitas de nicotina, han ganado terreno entre los consumidores, particularmente los jóvenes. Ante este fenómeno, el Gobierno Nacional decidió intervenir y establecer un nuevo marco regulatorio para el consumo de estos productos. Sin embargo, la medida ha generado muchas preguntas sobre la verdadera naturaleza de estos dispositivos y sus consecuencias a largo plazo.

Según el doctor Schanz, la situación en Argentina es algo peculiar. “Hace más de 10 años se prohibieron los vapeadores y otras formas de tabaquismo en el país, una medida que es distinta a la que se ha adoptado en otros países, donde estos dispositivos están regulados y permitidos. Sin embargo, el Estado argentino no había tomado acción en cuanto a controlar la venta de estos productos, lo que resultó en una comercialización descontrolada y sin regulación alguna”, explicó el especialista.

El doctor destacó que la ausencia de control por parte del Estado potenció el consumo de estos dispositivos, especialmente entre la juventud, ya que los vapeadores llegaron a estar disponibles en cualquier tienda sin ningún tipo de restricción ni control de lo que contenían, lo que permitió su fácil acceso, incluso para menores de edad. “Esto favoreció el contrabando de productos, y actualmente estamos viendo una nueva forma de tabaquismo, principalmente en jóvenes, que no tienen la capacidad de discernir los peligros que esto representa”, afirmó.

Los riesgos del vapeo para los jóvenes

El doctor Schanz explicó que uno de los mayores problemas asociados con el vapeo es el acceso temprano a la nicotina. «Los dispositivos de vapeo suelen contener nicotina, que es una sustancia altamente adictiva», señaló el cardiólogo. La nicotina actúa sobre el cerebro y provoca una sensación de placer inmediato, lo que motiva a las personas a seguir consumiéndola. Aunque la ausencia de combustión en los vapeadores reduce la cantidad de sustancias tóxicas en comparación con los cigarrillos tradicionales, el riesgo principal sigue siendo la nicotina y su efecto sobre la salud.

El consumo de nicotina en edades tempranas es particularmente peligroso, ya que afecta el desarrollo del cerebro de los jóvenes. “En los adolescentes, el cerebro está en pleno proceso de desarrollo, y la nicotina puede interferir en este proceso, alterando la función cerebral y, a largo plazo, provocando alteraciones cognitivas y comportamentales”, advirtió Schanz. Además, los adolescentes son más vulnerables a la adicción a la nicotina, lo que podría llevarlos a un consumo prolongado y a la dependencia.

El doctor también enfatizó que el atractivo de los vapeadores, con sus colores, sabores y formas llamativas, los convierte en una opción irresistible para los jóvenes, quienes a menudo no comprenden los riesgos asociados a su consumo. «Este tipo de productos, que se presentan como una opción más moderna y ‘cool’, ocultan los peligros reales que presentan para la salud», añadió.

Vapeadores y cigarrillo tradicional

Aunque algunos defienden los vapeadores como una opción más saludable que los cigarrillos convencionales, el doctor Schanz señaló que aún no hay evidencia suficiente para afirmar que sean una alternativa completamente segura. «Si bien los estudios han mostrado que los dispositivos de vapeo producen menos sustancias tóxicas que el cigarro tradicional, la nicotina sigue siendo el principal factor de riesgo», comentó el cardiólogo.

De hecho, la presencia de nicotina, que se encuentra en la mayoría de los dispositivos de vapeo, sigue siendo un problema, ya que la sustancia tiene un alto poder adictivo y causa daño al sistema cardiovascular, además de contribuir al desarrollo de enfermedades respiratorias. En cuanto a los dispositivos que contienen otras sustancias, como los sabores, el doctor aclaró que, si bien algunos estudios sugieren que los niveles de sustancias tóxicas son menores, no se puede afirmar que estos dispositivos sean inofensivos.

«La sugerencia de todas las sociedades científicas a nivel mundial es que quienes no fuman, no opten por estas formas de ‘nuevo tabaquismo’ como algo más saludable, porque no tenemos suficiente evidencia para afirmar que lo sea», agregó Schanz.

¿Cómo afecta el vapeo a los terceros?

Otra de las preguntas que surge en torno al uso de los vapeadores es si el consumo pasivo, es decir, la exposición a los vapores de las personas que usan estos dispositivos, puede afectar a quienes están cerca. Según el doctor, los efectos en los terceros son menores que en el caso del cigarro convencional, pero esto no significa que estén exentos de riesgo. «Aunque las sustancias tóxicas son menores, no hay evidencia categórica que pueda afirmar que los vapeadores sean completamente seguros para los terceros», explicó.

En muchos países donde el vapeo está regulado, las restricciones sobre el consumo de estos productos en lugares públicos son similares a las que se aplican a los cigarrillos tradicionales. “En muchos lugares, las restricciones de uso de cigarrillos convencionales también aplican para los vapeadores, y este enfoque debería replicarse en Argentina”, concluyó el doctor.

El vapeo, a pesar de ser presentado como una opción «menos dañina» que los cigarrillos tradicionales, sigue representando un riesgo considerable para la salud, especialmente en los jóvenes. La nicotina, presente en la mayoría de los dispositivos de vapeo, continúa siendo altamente adictiva y perjudicial para el desarrollo cerebral. La falta de regulación adecuada y el fácil acceso a estos productos han exacerbado el problema, llevando a un aumento en el consumo entre adolescentes.

El doctor Sebastián Schanz aconseja que, en ausencia de evidencia sólida sobre los beneficios de los dispositivos de vapeo, es preferible no iniciar el consumo de nicotina de ninguna forma. «Lo ideal es evitar todos los productos relacionados con el tabaquismo, tanto los convencionales como los electrónicos», concluyó.

La educación y la regulación efectiva son clave para prevenir una mayor propagación de esta forma de tabaquismo y proteger la salud de las nuevas generaciones.