El arbitraje argentino atraviesa una de sus crisis más profundas. Lo que comenzó como una queja deportiva de River Plate tras el último Superclásico, por un penal no sancionado sobre Lucas Martínez Quarta, escaló en las últimas horas a un escándalo judicial y fiscal que sacude a la AFA.
Héctor Paletta, el hombre que estuvo al mando del VAR durante el encuentro que Boca Juniors ganó 1-0, y que es justamente apuntado por no llamar al árbitro del encuentro para revisar la jugada del penal, está siendo investigado por la justicia por presuntas irregularidades financieras.
Según fuentes judiciales, se detectaron flujos de dinero en criptomonedas que ascenderían a los 130 millones de pesos durante el último año, movimientos que el referí habría intentado ocultar mediante el uso de billeteras virtuales.
La investigación, que se desarrolla en paralelo a la controversia deportiva, pone el foco en la desproporción entre el estilo de vida del árbitro y sus ingresos registrados ante la Agencia de Recaudación y Control Aduanero.
La lupa sobre Paletta no es casualidad. En el reciente choque entre los dos grandes del fútbol argentino, el VAR omitió intervenir en una jugada clave: un penal claro sobre el final del encuentro que pudo cambiar el destino del partido.
En redes sociales, los hinchas no tardaron en reflotar imágenes de su juventud en las que se lo vincula con la tribuna xeneize, lo que le valió el mote de «confeso hincha de Boca».

