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Minería y educación: apuntan a formar perfiles clave para el boom del litio

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En medio del crecimiento sostenido de la minería del litio en Salta, el secretario de Minería, Gustavo Carrizo, puso el foco en un eje central para el desarrollo del sector: la formación de recursos humanos alineados a las demandas reales de la industria. Sus definiciones se dieron en el marco de una visita al Proyecto Mariana, donde autoridades provinciales y de UPATECO avanzaron en una estrategia conjunta con el sector privado.

«Uno de los motores con el cual la provincia se desarrolla es la minería. Pero para que la minería se desarrolle se necesita educación y ser competitivos», sostuvo Carrizo en diálogo con El Tribuno. En ese sentido, explicó que la clave está en vincular de manera directa la oferta educativa con la demanda laboral concreta, evitando desfasajes entre lo que se enseña y lo que realmente necesita la industria.

Durante el recorrido por el proyecto operado por la empresa Ganfeng Lithium, el funcionario remarcó que ya pudieron identificar perfiles específicos requeridos en esta etapa productiva: operadores de caldera, instrumentistas, técnicos en mantenimiento y operadores de sala de control, entre otros. «Vimos en el sitio cuáles son los perfiles que necesita un proyecto como Mariana. Y entendimos que debemos ser competitivos en todas las etapas del ciclo minero», afirmó.

Carrizo también destacó que cada proyecto minero tiene características propias, por lo que la planificación educativa debe acompañar ese proceso. En ese marco, mencionó la magnitud del desarrollo de litio en la provincia: «Estamos hablando de uno de los proyectos más grandes de Argentina y uno de los principales a nivel mundial. La producción está proyectada entre 2029 y 2039, y la formación tiene que ir en ese mismo camino».

Para el funcionario, el desarrollo local no ocurrirá de manera automática si no se planifica desde el inicio. Por eso, remarcó el rol articulador del Estado: «El desarrollo no va a ocurrir por inercia si no lo diseñamos temprano. Participan el Ministerio de Educación, las universidades, el sector privado y los municipios. Es una construcción colectiva».

En esa línea, sostuvo que el objetivo es claro: que cada curso o carrera tenga un impacto directo en el territorio. «Si lo hacemos bien, generamos empleo local, fortalecemos proveedores y le damos legitimidad social a la minería», señaló.

Además, el secretario subrayó que uno de los principales desafíos es ordenar la presencia del Estado en la política minera, con un enfoque estratégico y coordinado. «Cuando iniciamos la gestión entendimos que el Estado debía ser articulador, coordinador y planificador. No se trata solo de acompañar el crecimiento, sino de anticiparse a las necesidades del sector», explicó, al tiempo que insistió en que la capacitación debe estar pensada desde las primeras etapas del desarrollo minero.

Trabajo con universidades

La articulación con UPATECO aparece en este escenario como una herramienta clave. Gustavo Carrizo remarcó que la universidad fue concebida justamente para responder con rapidez a las demandas productivas. «La lógica con la que se creó UPATECO está vinculada a la celeridad y a la formación específica para el trabajo. Eso nos permite diseñar trayectos formativos concretos y adaptados a cada proyecto», indicó.

La estrategia también incluye una mayor integración entre las universidades y el sector productivo. Según adelantó, en los próximos días se realizará una visita conjunta con las tres universidades de la provincia a operaciones mineras, con el objetivo de profundizar ese vínculo. «No es una visita más, es poner en contacto directo a nuestras universidades con la realidad productiva. Tienen capacidades diferentes, pero son complementarias. El desafío es ordenarlas para que respondan a un desarrollo concreto», concluyó el secretario de Minería.