Productores señalan que los costos superan los ingresos, a pesar de buenas campañas productivas. La caída en la demanda global, afecta a las exportaciones, clave para el sector. La crisis pone en riesgo miles de puestos de trabajo en el Norte argentino, en una actividad económica fundamental para la región.
Como diputado nacional por La Libertad Avanza, otrora gerente de la Cooperativa de Productores Tabacaleros (Coprotab) y de la Cámara del Tabaco de Salta, sostengo que «buena parte de la responsabilidad de los males que afectan al ingreso del productor no está en el estado, sino en la propia producción; que no ha sabido planificar y adecuarse a los cambios; siendo funcionales al apoyo de leyes, como la que se introdujo junto con la ley bases, que significaron una caída en la recaudación y un perjuicio hacia el Fondo Especial del Tabaco (FET)».
En esta misma dirección señalo que fueron numerosas las advertencias al respecto que expresé, «pero no fui escuchado» . Para ejemplificar cito la entonces situación de Tabacalera Sarandí, que a través de una cautelar judicial contra la medida que establecía un monto fijo; bajo el argumento de que el impuesto mínimo representaba hasta 3 veces el importe equivalente al 70% de la alícuota que fijaba la norma y que esto constituía un tratamiento desigual ante la ley; pasó a tributar el 70%. En consecuencia, tras la instalación del relato que a través de una nueva ley le iban a cobrar al «señor tabaco»; terminaron apoyando una iniciativa que eliminó el impuesto mínimo. Con esto el sector aceptó y apoyó una norma que pretendía cobrar un impuesto que a su vez lo derogaba; ya que la nueva medida, eliminó el impuesto mínimo. Tengamos en cuenta que el apoyo del gobierno de la Provincia de Salta y del gobernador Sáenz, fueron gravitantes y determinantes para la sanción de la nueva norma. «Sáenz aseguraba y prometía millonarios incrementos, sin entender el fondo de la cuestión. Está a la vista que la sanción de la nueva ley acarreó una reducción en la recaudación nacional, reducción de recursos coparticipables y también una disminución del propio FET».
El tema de la evasión y la comercialización de cigarrillos es otro mal que pareciera ser estructural. Cuestiono lo que entiendo como una «evasión legal, que es la peor cosa que pudo haber ocurrido en la Argentina y eso se sancionó a iniciativa de una parte de la industria, pero con el apoyo de la producción»; aunque debo aclarar que hubo algunas excepciones. Pero me pregunto: «¿Cómo puede ser que la misma ley que establece el impuesto interno sobre los cigarrillos, diga que puede haber una diferencia del 20% entre el precio que se tributó y el precio que paga el consumidor? Todas las leyes que establecen impuestos que gravan el precio del paquete de cigarrillos lo hacen sobre el valor de venta al público, pero la misma ley le da 20% de márgen de evasión» y agregó «Aceptar el dictado del mayor cliente que tiene el sector tabacalero, que son las multinacionales y sus filiales locales, es el destino de desaparición del sector tabacalero, ante lo cual los productores permanecen inermes». En Salta, bajo la conducción de la dirgencia actual, en los últimos 20 años, hemos perdido en los mejores contextos, un promedio del 40% de la producción y esto no es un problema político, es un problema dirigencial. Algunos son la cancelación del convenio que existía entre la Cooperativa de Productores Tabacaleros de Salta y una firma privada que garantizaba la compra de la totalidad de la producción con una ganancia de 10 centavos de dólar por kg de tabaco vendido. También hay que recordar el cierre de la planta de procesamiento, «inversión que se construyó oportunamente con recursos provenientes del Fondo Especial del Tabaco, para terminar procesando toda la producción en la planta de una multinacional».
Para finalizar hago referencia al impuesto provincial a los Ingresos Brutos. Remarco la incongruencia y califico «de locos» a una norma provincial de exención en la primera etapa de comercialización, que condiciona la recepción del beneficio a estar al día en todo el resto de los impuestos. «Esa es la locura que tiene la política que no entiende sobre producción y mucho menos, sobre el bienestar del pueblo».

